Las referencias más antiguas que se conocen detallan su uso como elemento decorativo o escultórico durante celebraciones de fiestas de fertilidad o cosecha, en muchas ocasiones acompañadas de vaginas, penes y testículos, en todas las ancestrales culturas. En Córcega los arqueólogos encontraron monumentos fálicos de varios metros de alto, de la Edad del Bronce (aproximadamente 4000adC).
Las muestras de restos arqueológicos así como en escritos se han encontrado pruebas de su uso por las culturas más adelantadas en su tiempo (egipcios, griegos, romanos, chinos). Los romanos hacían objetos semejantes a enormes penes con velas.
Existen documentos indicando que durante la época griega los vendedores vendían los olisbos, muy famoso entre la soltería femenina (al igual que en el presente), estaban hechos tanto en piedra, como cuero y a veces de madera.
En el antiguo Oriente fabricaban consoladores con boñiga de camello, seca y recubierta con resina.
Durante la Italia del Renacimiento, al uso del consolador se le añadió el aceite de oliva como lubricante, deleitándose los usuarios con semejante aparato.
En la época victoriana se comienza a utilizar el consolador de goma, más cómodo que sus iguales anteriores. Fue durante ésta época cuando se comienzan a tratar casos de histeria haciendo uso de consoladores y vibradores(que se hicieron muy populares terapéuticamente) pero sólo y exclusivamente para ese único uso, ya que el procurarse placer sexual estaba prohibido para la mujer por ser algo escandaloso.
Llegado el siglo XX y la cinematografíase comienzan a dar otros usos artísticos al complemento sexual.
En la actualidad existen de todos los tamaños, formas y flexibilidad, de manera que pueden alcanzarse las principales zonas erógenas del cuerpo, sabores y colores para quienes no soporten el gusto o la textura del elemento con el que está fabricado.



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